¿Quién es La Hija de la Mazorca?
Mi nombre es Jasmin Elena Chavarría Rodríguez. Soy salvadoreña, nacida en San Salvador, en la colonia Primero de Mayo, el 27 de marzo de 1991. Orgullosamente guanaca.
La Hija de la Mazorca es mi alter ego, pero quizás no el tipo de alter ego que muchos imaginan.
Para mí, La Hija de la Mazorca son risas, libertad, seguridad y esa capacidad de desenvolverme que durante muchos años no tuve. Es también esa niña que un día fui, a quien le tocó crecer demasiado rápido y que no siempre tuvo la oportunidad de simplemente ser niña, disfrutar, reír y descubrir quién quería ser.
Crecí en El Salvador durante una época marcada por la violencia de las maras y, a lo largo de mi vida, también atravesé situaciones difíciles, incluyendo abuso emocional y físico. Fueron experiencias que de muchas maneras me obligaron a ser fuerte antes de tiempo.
Hoy, a mis 35 años, La Hija de la Mazorca representa todo aquello que un día no pude ser, pero que finalmente me permití encontrar.
Es como esa mariposa que por fin salió y decidió volar.
Nace con el deseo de traer sonrisas, felicidad, seguridad y amor; pero también de recordarle a otras mujeres y a otros salvadoreños que nuestro pasado o el lugar de donde venimos no determina hasta dónde podemos llegar. Podemos sobrevivir momentos difíciles sin perder nuestra capacidad de volver a reír, reinventarnos y sentirnos orgullosos de quienes somos.
Y qué mejor manera de hacerlo que acompañada de algo que amo profundamente: mi Pulgarcito, El Salvador.
Hubo una época en la que decir que eras salvadoreño no siempre se sentía como algo bonito. Hoy, poder decir con orgullo “soy salvadoreña”, representar a mi país y lograr que alguien vea nuestro contenido y diga “¡Qué chivo!” significa muchísimo para mí.
¿Y por qué “La Hija de la Mazorca”?
Por mi pelo rubio. 😂
Durante mucho tiempo recibí comentarios como: “Es salvadoreña, pero es rubia”, “quiere parecer esto” o “quiere ser lo otro”. Así que decidí tomar aquello que algunas personas utilizaban para criticarme y convertirlo en humor, identidad y parte de mi personaje.
Porque ‘hate’ siempre va a existir. La diferencia está en qué hacemos con él.
La Hija de la Mazorca nació de lo bueno y de lo malo, de lo que viví y de lo que sobreviví. Es la niña que no pudo ser, convertida en la mujer que hoy sí se atreve a serlo.
Y sobre todo, es una salvadoreña orgullosa que quiere llevar un pedacito de El Salvador con ella a donde vaya.


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